SOSPECHOSOS AJUSTES A LA IMPARTICIÓN DE JUSTICIA

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“Ningún vencido tiene justicia si lo ha de juzgar su vencedor.”-Francisco de Quevedo.

Vicente Esqueda |Invitado especial

Me llama la atención que sea en este momento; que el presidente de la SCJN, el ministro Arturo Zaldívar al inaugurar un evento, haya hecho un llamado urgente a aprobar la iniciativa de reformas presentada por el Ejecutivo Federal en materia de impartición de justicia.

 

Por supuesto que el tema de la justicia es importante; sin embargo, cuando fue presentada en el Senado allá por el mes de febrero, recibió diversas críticas que mandaron prácticamente a la “congeladora” dicha iniciativa, incluyendo algunas que venían de integrantes del propio Poder Judicial de la Federación.

 

Aunque muchas observaciones son de carácter técnico-legal y pudieran ser discutibles, y hay otras tantas que son pertinentes; no puede dejarse pasar que en la exposición de motivos, se plasmaron argumentos generalizados sobre la conducta de los jueces federales, atribuyéndoles falta de ética, profesionalismo, independencia e imparcialidad.

 

Resultaba preocupante cuando se conoció el documento, que se afirmara que el sistema de carrera judicial no hubiera sido exitoso en garantizar tener a los juzgadores más honestos y mejor preparados, y en cambio, se había propiciado el amiguismo e intercambio de favores; lo que generó desigualdad, desconfianza en los jueces y no poder establecer un gobierno de leyes.

 

Pareciera, según esa descripción, que vivíamos en una época cavernaria en materia de justicia, y sinceramente creo que no era para tanto; es de reconocer que como en cualquier aspecto que involucra seres humanos, existe la posibilidad de errores y de delinquir; pero de ahí a haber señalado a casi todos, creo que hay una enorme brecha.

 

No me queda la menor duda que tales señalamientos, buscan enfrentar a la sociedad contra sus jueces; algo a lo que éste gobierno federal ya nos está acostumbrando, puesto que desde el presidente López Obrador surgen a diario expresiones que tienen como dividir.

 

La situación es, que se tiene a un presunto delincuente recién extraditado, que no ha pisado la cárcel no obstante la cantidad millonaria que se le atribuye empleó en la comisión de sus delitos, y al que López Obrador ha dicho que se le dará trato especial, por el sólo hecho de denunciar a otros tantos exfuncionarios.

 

Ahora bien, en dicha iniciativa existe la intención de modificar el artículo 100 de la Constitución Federal, con el objetivo de que el Consejo de la Judicatura Federal, y cito: “..pueda designar a uno o más órganos jurisdiccionales para que conozcan de los asuntos vinculados con hechos que constituyan violaciones graves a los derechos humanos o que tengan un impacto social de especial relevancia. Lo anterior, garantiza la concentración de los asuntos, para dar una solución coherente y expedita a casos de especial trascendencia social.”

 

Lo anterior, resulta una clara violación a lo establecido en el vigente artículo 13 de la Carta Magna, que prohíbe expresamente ser juzgado por tribunales especiales, enviando de manera paralela, lo que pareciera un mensaje de que los actuales jueces y magistrados federales no tienen la capacidad para juzgar tales asuntos.

 

Resulta curioso que hace unos días, López Obrador se quejó de que un video donde se exhiben entregas de dinero en efectivo no fue lo suficientemente divulgado por medios de comunicación, como sí lo fue uno en donde aparece unos de sus cercanos partidarios.

 

Hay un dicho popular que dice: “Piensa mal y acertarás”, y no es descabellado pensar, que esta urgencia por aprobar la iniciativa, traiga como resultado que se creen tribunales especiales para juzgar a Emilio Lozoya y a todos lo que ha denunciado, con un resultado bastante previsible; ojalá esté equivocado, porque eso sería un grave retroceso en la impartición de justicia.

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