Si no hay río, hacemos uno

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Como una forma de justificar y querer ensalzar su magnificencia a través de sus programas sociales, el pasado martes 28 de abril, el presidente Andrés Manuel López Obrador, dijo durante su conferencia mañanera, que en los tiempos de auge del neoliberalismo se rescataba a los de arriba (refiriéndose a los grandes empresarios) a través apoyos a los cuales se les llamaba rescate o fomento.

Queriendo echarle más leña al fuego, agregó que lo poco que se les daba a los pobres, era nombrado de manera despectiva, populismo o paternalismo.

“Me acuerdo de una frase que usaban muchísimo… decían para no darle nada a los de abajo, para no darle nada a los pobres, en vez de darle un pescado, enséñalo a pescar, esa era la frase célebre, en vez de darle un pescado, enséñale a pescar, si no hay río…”

Nuevamente el presidente encierra en esta frase, su idea de que los pobres necesitan que alguien les esté dando de comer, como aquella vez cuando dijo “son como mascotas” a las cuales hay que alimentar.

Lo increíble es que siendo un hombre que habiendo recorrido todo el país durante sus muchos años de campaña, no conozca a las y los verdaderos mexicanos, a esos que salen día a día a buscar el sustento, esos que improvisan, que le entran a cualquier trabajo digno y honrado.

De los otros no hablo, los que se van por el camino fácil y se enlistan en las filas de la delincuencia, esos que el presidente dice que hay que perdonar, que son malandros porque no tenían de otra y que hay que confiar en que van a cambiar.

No, yo hablo de las mujeres que si no hay que comer, ponen sus manos a trabajar en alguna artesanía, adorno, hacen la limpieza, le entran a la construcción o salen a vender.

O de esos hombres que salen tempranito de sus casas para conseguir alguna chambita, y si no hay lavan coches, limpian vidrios, cortan el pasto o cualquier otro jale, que les permita llevar el pan a la mesa.

Al hacer referencia a la metáfora de enseñar a pescar, seguramente el titular del Poder Ejecutivo Nacional, le puso chanfle al tiro, con jiribilla dirían en el barrio. Lo digo porque justo ese es el dicho que ha empleado el Gobernador Diego Sinhue Rodríguez Vallejo y algunos alcaldes, como Héctor López Santillana, cuando les ha tocado hacer referencia a los programas asistenciales de la 4T.

Y si esa era la intención del señor Presidente, pues le volvió a salir el tiro por la culata.

Siguiendo con la metáfora de los pescados y el río, es justo decirle al tabasqueño, que en Guanajuato no hay mar, pero si se pudo construir un Puerto Interior, el cual aloja, por cierto, a muchas empresas nacionales e internacionales, atrae miles de millones de dólares en inversiones y genera miles de empleos, no sólo para los guanajuatenses, sino personas que vienen de otros estados.

El Puerto Interior de Guanajuato, es el puerto seco más dinámico y de mayor reconocimiento logístico de en México y América Latina, tan sólo al corte de finales del año pasado, reportaba 123 empresas de 18 países y más de 18 mil personas laborando en este complejo.

Por eso digo que, el Presidente no conoce a las mexicanas y a los mexicanos, somos esa raza que siempre sale adelante, los que no bajan los brazos y si algo sale mal, hasta con humor lo tomamos y a lo que sigue.

Señor presidente los mexicanos no estamos esperanzados a que nos dé usted una de sus ayudas, los mexicanos queremos un país, donde exista empleo, donde haya una buena economía y ese es su trabajo. Usted no se preocupe por el río, sino hay, nosotros hacemos uno, un lago o una presa, pero de que pescamos, ¡pescamos!

Como dice el dicho: “no te pido que me des, sino que me pongas donde hay”.

 

Juan José Sánchez

Comunicólogo y periodista

Twitter: @jjsanchezsa

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